Vipassana - Insight Meditation

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A fnales de los 90 fueron los balnearios los que, después de abordar importantes mejoras en sus instalaciones y abrirse comercialmente a algo más que el mundo del albornoz y las pantuflas, iniciaron eso que ha acabado llamándose turismo de salud. Hoy en día, al abrigo de las muchas influencias orientales que recibimos desde cualquier parte del continente asiático, es muy fácil apuntarse a viajes en los que el yoga, la medicina ayurvédica o la meditación son parte importante del contenido de una escapada. Su objetivo es, por encima de todo, trabajar aspectos olvidados de nuestro necesario crecimiento personal o simplemente relajarse mientras nos adentramos en técnicas y enseñanzas milenarias.
MEDITACIÓN AL ESTILO OCCIDENTAL Como apuntamos, una de las prácticas orientales que mayor curiosidad despierta en nuestro imaginario es la meditación, un término arduo de definir, por denotar más de un sentido en nuestro lenguaje, y que puede acabar siendo malinterpretado o incomprendido. Una forma inteligente de iniciarse en la meditación es viajando a alguno de los muchos destinos en que la práctica de este tipo de disciplinas se ha adaptado al mundo occidental. Y ello gracias a personas que hacen de puente entre ambos mundos, traduciendo al inglés textos con enseñanzas acumuladas tras siglos de tradición en lenguas muertas como el pali. Tailandia, Camboya, Laos o Birmania son ejemplos de países que disponen de centros en los que abordar retiros espirituales en toda regla. Los hay en ciudades como Bangkok y también en bosques remotos, como los que podemos encontrar en la zona montañosa de Chiang Mai. La vida en estos retiros es sencilla. Cama de colchón fino para huir del lujo, dos comidas al día, charla a última hora del día con algún mentor y mucha práctica durante todo el día. Vipassana, Samatha o Metta... son variaciones que se ofrecen en torno al cultivo de la mente y que ayudan a mejorar la relación con el presente que representa el life continuum en el que estamos inmersos. Otros destinos para practicar este tipo de turismo los encontramos en islas como Bali o en los miles de ashrams repartidos por el subcontinente indio. En la isla de los Dioses, la orientación es más bien comercial, aunque resulta todo un placer escaparse, aunque sea por poco tiempo, para dejarse llevar por los aceites esenciales, un buen masaje y esa sonrisa que brilla en la cara de los indonesios e indonesias